/Poemas y escritos sin destinatario/

Desde tu hombro, el mar parece interminable, un manto azul que se une con la luz y la inmensidad. Tu cercanía me recuerda que las promesas se cumplen. Tu mano en la mía, tibia y suave, me dice que todo estará bien, aún con todo lo que el “estar bien” implica.
Desde tu hombro, escucho tu corazón latir al ritmo de las olas y del viento que las golpea. Pequeñas gotas saltan y nos alcanzan en instantes, y sonreímos.
Desde tu hombro, el sol parece alcanzable. Sus rayos rubios son una caricia a nuestras pieles morenas. Tu pelo está revuelto. Se apena el viento porque ha sido cosa mía, y no de él.
Desde aquí, desde tu hombro, puedo ver tus ojos, como puertas de par en par, como arroyos de agua dulce, como ecosistema de sentimientos.
Desde aquí, desde tu hombro, veo que ha anochecido. Ahora los barcos se iluminan en la nada y la luna es un alfiler. La noche ha caído sobre nosotros y su presencia nos da frío. No podemos estar más cerca. Quiero que esta noche sea eterna.
Sé que tu hombro será el lugar al que recurriré en el futuro, y quiero que sean tus hombros los que me sostengan en las dificultades.
Desde tu hombro, hacemos un beso, el más tierno. El océano ha contemplado un suceso maravilloso que se repetirá por muchas temporadas, pero jamás esas mismas aguas lo apreciarán. Lo verán otras aguas, otros tiempos. El océano no es el mismo siempre, es diferente cada día. No es una realidad permanente… Así también es el amor.
La canción que me dedicaste aquel día, la estamos haciendo realidad: “Put your head on my shoulder”…
Doraly Castillo Sánchez
/Esta breve serie de poemas o escritos, como lo dice su título, no está dedicada a alguien en específico. Todavía no han encontrado mis poemas de amor su destinatario/.
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